10 julio, 2012

EN AZÚCAR DE SANDÍA (RICHARD BRAUTIGAN)





Qué libro tan triste... Muy disfrutable, pero triste. Delicioso. Para tardecita de sofá. O hamaca o tumbona a la sombra. Para leer en silencio y, si se puede, del tirón. Y luego, al cerrarlo, quedarse un ratito pensando...

El protagonista es un hombre que vive en un lugar llamado yoMUERTE, un pueblo surrealista y lleno de encantos imaginativos, muy al estilo de Vian: objetos extraños y abstracciones literarias que se nos presentan como lo más natural y cotidiano del mundo... Aparentemente allí reina la tranquilidad de espíritu, todo el mundo es feliz y está en paz. Todos, excepto unos cuantos (enHERVOR y su cuadrilla) que se van a las afueras, un terreno de extensión desconocida llamado Olvidería, a planear la forma de abrirles los ojos a sus vecinos. La Olvidería es un sitio que en el pueblo tienen por molesto, lleno como está de objetos que no saben, o no quieren recordar, para qué sirven. Parece que en yoMUERTE la vida se rige por el impulso de seguir adelante sin mirar atrás, que nada pasado tiene ya el más mínimo significado. Y también parece que la Olvidería tiene el poder de cambiar las cosas, la forma de sentir y de ver lo que rodea la vida de uno.

Digamos que el yoMUERTE que nos presentan está entre dos periodos concretos: primero, un tiempo no tan lejano, cuando sufrían la amenaza permanente de unos tigres que mataban sin piedad y que, por lo tanto, tenía a los habitantes constantemente enfrentados con la crueldad más salvaje. Este periodo está muy presente a lo largo de la novela en los diálogos de los personajes, pero como si se tratase de una nube difusa, de algo muy distante a pesar de que ellos mismos lo han vivido. En segundo lugar, un tiempo que está por venir o, mejor dicho, que está viniendo poco a poco; el tiempo que les “regala” enHERVOR, el choque de su vida de ensueño y fantasía con la verdad, con la parte oscura y triste de la vida. No es que los personajes se den cuenta, al final del libro permanecen en su indolencia, pero el lector lo adivina. Bueno, quiero pensar yo que lo que pasa en el libro no puede suceder sin dejar huella, vaya.

No voy añadir nada más porque no me gusta entrar en detalles. Lo leí sin saber nada y así es cómo querría volver a leerlo. Yo ya no puedo; vosotros, aún estáis a tiempo.

06 febrero, 2012

CLAROSCURO (NELLA LARSEN)


Esta es la historia, narrada en primera persona, de cómo cambió para siempre la vida de Irene Redfield.  Y a mí, personalmente, me ha encantado. No es porque me haya enganchado con esa urgencia de conocer el desenlace que tanta agitación provoca en uno, si no porque cada frase (y aquí viene algo que seguramente quede cursi) destila tanta armonía… ¡Hacía tiempo que no me sentía tan “envuelta en palabras”!


Irene es una mujer de clase media-alta del Harlem de los años veinte. Su piel es tan clara que fácilmente podría pasar por blanca y, a veces, lo hace para poder acceder a determinados lugares en los que no se permite la entrada a los negros. Fuera de estos momentos puntuales, Irene vive una vida plena sin rehuir para nada su identidad racial. En una escapada a Chicago, donde viven sus padres, se reencuentra con Clare Kendry. Clare había sido amiga suya durante la infancia y tras la muerte de su padre se había mudado de barrio y se habían perdido la pista. Irene y Clare comparten la mismas cualidades cromáticas pero no sus modos de vida. El encuentro es al mismo tiempo agradable y confuso para la protagonista. Su amiga se ha convertido en una mujer espectacular y, pese a haberse casado con un blanco racista al que oculta sus orígenes, parece muy dispuesta a retomar el contacto. Irene no sabe muy bien como posicionarse… Clare la atrae y la repele a partes iguales, pero tiene tal capacidad de persuasión que inevitablemente se cuela en su vida.

La novela está publicada por Contraseña (hay que seguirle la pista a esta editorial, en serio) y es una verdadera joyita.  No sé si alguno de los que me leéis (si es que aún me lee alguien, digo) conoce a Nella Larsen pero la verdad es que debió de ser una persona bastante interesante. Una lástima que abandonase la literatura… Yo no voy a copiar lo que fácilmente se puede leer en la wikipedia, pero sí os animo a leer este libro (y os animo mucho) porque hasta el prólogo, donde habla de ella, no tiene desperdicio.

03 febrero, 2011

LA SEÑAL Y OTROS RELATOS. VSÉVOLOD GARSHIN



Soy consciente de que me quejo muy a menudo de lo que me cuesta escribir un post, pero es que es muy difícil sentarse aquí delante y decir algo que pueda despertar el interés de alguien (que al fin y al cabo es lo que se pretende). Cuando escribo sobre un autor conocido resulta algo más fácil, dudo menos sobre qué decir. Sin embargo la mayoría de las veces acabo escribiendo sobre el primer libro que leo de tal autor y en esas circunstancias ser lo suficientemente generalista para no destripar el libro es un riesgo muy incómodo. No sé si me explico…
Esta vez, como casi siempre, sé qué libro voy a comentar (también si no lo sé a estas alturas…) pero ni idea de qué decir sobre él. Sólo que lo recomiendo a todos aquellos a quienes les gusten las recopilaciones de relatos bien contados, los personajes en situaciones extremas, atormentados, o que viven en una época que no entienden, los personajes que sucumben resignados a su destino o los que se niegan a hacerlo y los que miran a su alrededor sorprendidos de lo que ven. Se lo recomiendo a quienes les guste la literatura rusa del XIX y (¿por qué no?) a quienes ni siquiera hayan leído a Chejov. No porque sea un libro que me haya marcado especialmente, pero sí porque vale la pena seguir su prosa equilibrada (oy, qué blablablá suena todo esto, ¿no?) y porque deberíamos conocer a Garshin, que creo que no es demasiado popular por aquí y me sorprende que sea así. También puede ser que sea que yo vivo en la inopia y resulta que el tipo está hasta en la sopa. Pero no creo.
La cuestión es que La señal y otros relatos se compone de un prólogo (bastante extenso y relativamente útil) y de nueve relatos interesantes y desoladores (que es una característica muy rusa que me encanta) entre los que quiero destacar Cuatro días (sobre un herido en batalla que espera la muerte o el rescate al lado de un cadáver en descomposición), El cobarde (sobre un chico que no entiende la guerra y sin embargo tiene la obligación de participar en ella) El encuentro (cuyo protagonista está lleno de ilusiones y esperanza hasta que se encuentra con un viejo conocido que le explica como funciona el mundo) y, por supuesto, La señal, que es genial en muchos sentidos.
Y aquí lo dejo. Pongo también un enlace para que leáis sobre el autor. Me ha parecido (¡¡Y dale!!) que sería interesante conocer algunos datos:
Como siempre, si alguno se anima a leerlo, o ya lo ha leído y se aburre, vuestra opinión me interesa…

23 diciembre, 2010

VERCOQUIN Y EL PLANCTON (Boris Vian)


Los de la editorial Impedimenta han tenido a bien publicar por primera vez en España esta primera o segunda novela (los adjetivos se los pondré luego) de mi adorado Boris Vian. Que majos. Cuanto he disfrutado gracias a esta idea suya…

Vuelve (o más bien comienza, si utilizamos su orden y no el mío) el Vian onírico (no el más onírico, pero si lo suficiente como para considerar esta novela de las del  grupo de La hierba roja o El arracacorazones y todas esas.) Y vuelven esos personajes inocentemente sádicos que sorprenden, evidentemente, con sus actos y actitudes. Me chifla, no lo puedo remediar. Leer a Vian es desconectar de este mundo para ir a uno parecido, pero raro.

En la primera parte (tiene tres) se presenta al Mayor y a su amigo Antioche en la preparacion y desarrollo de una surprise-party que tiene lugar en la casa del Mayor. En este tipo de fiesta, entendemos, los jóvenes conseguían evadirse de la ocupación alemana en el siempre estival Paris  de primeros años de los cuarenta. Como  para no hacerlo. Las  surprise–parties  son totalmente desenfrenadas y salvajes. Fiestones en toda la dimension de la palabra… Sexo, jazz, swing, alcohol y muchísima gente bastante alocada. El Mayor se propone conquistar a la joven Zizanie y con la ayuda del infatigable, ligon y gran bebedor Antioche lo consigue finalmente pero, para obtener su mano, ha de pedir permiso al tutor y tio de ella. Fin de la primera parte. Los medios para conquistarla y los sabios consejos acerca de como ligarse a una chica con novio es mejor que los lea cada cual sin destripamiento previo. Evidentemente todo eso es bastante gracioso. Y una bestialidad.

En la segunda parte se dan a conocer los entresijos del funcionamiento de la C.N.U (parodia de la Asociacion Francesa de Normalizacion en la que trabajaba Vian) y al sub-ingeniero Miqueut (el tio de Zizanie) un señor cuadriculado, antipatico, asocial y completamente obsesionado con su trabajo, al que Antioche tiene como misión convencer de que entregue la mano de su sobrina al Mayor. Tarea que lleva su tiempo y que resulta realmente difícil de conseguir.

Me queda hablar de la tercera parte pero creo que seria contar demasiado… Y me gusta dejar las cosas con intriga. No se si asi lo conseguiré, pero esta claro que si la cuento, no habrá ningún misterio.
En fin, solo me falta ponerle adjetivos a la novela.  Y solo se me ocurren obviedades. Lo voy a dejar en que aquí esta Boris Vian en estado puro. O, sea, bastante genial. No diría que llega al nivel de La espuma de los días, pero es que claro, esa es de mis favoritas.  De hecho, si alguien me pide que le recomiende un libro puedo entrar en un bucle infinito del tipo: “¡¡¡El conde de Montecristo!!! ¡No, espera! ¡¡¡La espuma de los días!!! ¡No! El conde de Montecristo! ¡¡No, no!! ¡La espuma de los días! ¡¡¡¡No!!!! …”  Vercoquin y el plancton no esta en esa categoría, subjetivamente hablando, pero creo que es un libro a tener muy en cuenta si se tiene la oportunidad de leerlo. De hecho, incluso diría que es un libro por el que vale la pena buscar esa oportunidad (pero vamos, es la opinión de una fan incondicional. Eso si, con sentido, que hay otras novelas de Vian que me parecen bastante prescindibles) Asi que ahí queda eso.

Aprovecho para felicitaros las fiestas. No gruñáis mucho. ¡¡No están tan mal!!

NOTA: Se que faltan tildes. Es por el ordenador, que esta rebelde. Lo siento.

27 noviembre, 2010

PASANDO FATIGAS (Mark Twain)

En lo últimos meses no he estado muy acertada con mis elecciones literarias. No es que haya sufrido horriblemente, pero la verdad es que me he decidido por unos cuantos libros que ni fu ni fa. Por suerte, los chicos de BLB tienen mejor ojo... Fueron quienes me pusieron delante un libro de Mark Twain (momento confensión vergonzosa: nunca había leído nada suyo.) Así que les debo algún brebaje cuidadosamente preparado o una recomendación tan buena como la suya, por lo menos.
Pasando fatigas es la narración de las anécdotas (algunas increiblemente sorprendetes) que vivió el propio Twain durante su viaje y posterior estancia en Nevada allá por los mil ochocientos largos, cuando la fiebre del oro conquistaba los corazones de los aventureros y en Nevada no había casinos, ni nada de nada.

Al hermano del protagonista le asignan allí el puesto de Secretario del Estado y éste no duda en acompañarlo desde Missouri para ocupar, a su vez, el puesto de secretario del Secretario. Claro que este no será más que uno de los varios oficios que intente desarrollar (subrayo “intente”) el idealista y curioso Twain...

En un principio, la idea era permanecer el el far west unos tres meses. Pero la fiebre es contagiosa y la sensación de libertad demasiado abrasadora y sugerente, así que la aventura se prolonga durante varios años... Las historias que vive y cuenta son muy curiosas, igual que algunos personajes con los que se encuentra. Hay que reconocer que se ve que el hombre exagera (o eso quiero pensar) y que las mismas anécdotas contadas con otras palabras (ya os habréis dado cuenta de la importancia que le doy a cómo están expresadas las historias que leo, me repito como los ajos...) no serían tan graciosas. Pero por suerte, lo cuenta con un lenguaje muy socarrón, describiéndose como un tío cándido a veces, patoso casi siempre (una calamidad, de hecho, capaz de incendiar hectáreas enteras por descuido ) y un poco cínico o...excéptico, según para qué. Y el resultado no tiene desperdicio. No por casualidad el título completo del caudarno de viaje es: Pasando fatigas. Un hilarante viaje por la fiebre del oro. Así que ya veis, el título lo dice todo. Yo sólo puedo confirmar que no miente y añadir palabrería barata. Y como nunca sé muy bien qué puedo contar sin destripar las cosas, voy a hacer algo muy muy malo y copiar un trocito para que veais a qué me refiero (una muestra muy pequeña que, espero, os guste lo suficiente como para que no podáis dormir hasta haberlo leído):

“Yo iba armado hasta los dientes con un enternecedor, insignificante y diminuto Smith de siete tiros, del calibre idéntico al de las grageas homeopáticas; era necesario apretar siete veces el gatillo para que la dosis fuera de adulto. Mas a mí se me antojaba un arma letal, cuyo único inconveniente era la imposibilidad de hacer blanco con ella. En cierta ocasión, uno de los mayorales de la diligencia la utilizó contra una vaca; mientras las bestia estuvo inmóvil, no corrió ningún riesgo, pero al empezar a menearse, se convirtió en un blanco inseguro y el proyectil la alcanzó.
El Secretario llevaba revolver al cinto.Era un Colt de calibre pequeño, que le serviría de defensa contra los pieles rojas, pero al que, por precaución,para evitar posibles accidentes, no había cargado.”

Entiendo que igual es demasiado corto para surtir el efecto deseado, pero no para daros una idea de qué linea sigue la narración. Si os ha gustado, ya sabéis cómo conseguir más.

08 septiembre, 2010

LA INTERPRETACIÓN DEL ASESINATO (Jed Rubenfeld)

Una vez más, después de tanto tiempo, se me hace muy duro volver a postear. Bien merecido lo tengo, por vaga. Ahora no sé qué escribir ni cómo hacerlo, así que preveo un churro. Pero o despego o cierro. Y cerrar me da pena, así que…

¿Por qué volver hoy? Pues porque ¡por fin! he terminado de leer (lo terminé ayer por la noche) Contrato con Dios. Es una señal, claramente. Creo que es el libro que más tiempo me ha llevado leer… Y eso que está bien (recomendado queda. Es una novela gráfica de Will Eisner, con dibujos en blanco y negro y tres partes que tratan sobre distintos momentos y habitantes de la Avenida Dropsie, con sus alegrías y desdichas. Hace un retrato bastante descarnado de la vida en general y en concreto de la situación de las clases obreras y de la convivencia entre judíos, italianos, hispanos e irlandeses en un barrio pequeño del Nueva York de los años treinta. En la última parte viaja incluso un poco en el tiempo, explicando la historia del barrio. Su idiosincrasia, digamos. No sé por qué me ha llevado tanto acabarlo… La pereza que da lo diferente, supongo.)

Evidentemente, leí otras cosas por el medio. No muchas, pero sí algunas. Queda pendiente una entrada sobre La pesca de la trucha en América, de Richard Brautigan, por ejemplo, que es un libro bastante desconcertante y me pilla ahora mismo muy desentrenada. A ver si esta vez es verdad que me voy a poner en forma y en poco tiempo hablo de él, porque realmente es digno de algo más que una simple mención. Pero en fin, a lo que voy. Aunque hace tiempo que lo leí, ahora voy a escribir un poco sobre un libro muy ameno que me han regalado: La interpretación del asesinato, de Jed Rubenfeld. Es un libro trepidante que engancha muchísimo. La historia se centra también en Nueva York y también en los mismos años de la novela de Eisner, pero los personajes pertenecen a otra esfera social y la cara de la ciudad es bien distinta: gente rica que vive en rascacielos de lujo. En uno de ellos, la misma noche que Freud, Jung (un tipo verdaderamente inquietante y sombrío) y otro discípulo suyo, Ferenczy, llegan a la ciudad para dar una conferencia sobre el psicoanálisis, asesinan a una chica. Parece que a alguien se le fue de las manos una noche de pasión un poco atrevida, pero cuando al día siguiente aparece otra joven, Nora, inconsciente y en un escenario similar, el asunto apunta ya a que hay un sádico suelto… La cuestión es que Nora está traumatizada y no recuerda nada ni es capaz de hablar. Un psiquiatra supervisado por el propio Freud es el encargado de develar el misterio que, si no recuerdo mal, tiene bastante miga.

Como siempre, creo que no me quedó tan emocionante como verdaderamente es la novela, pero fiaos de mí: está genial. Os lo recomiendo muy especialmente para esas temporadas de necesidad de lecturas ligeras. Para desconectar del mundanal ruido, como suele decirse. Y es un buen regalo para aquellos a los que no les emociona especialmente leer, pero que no tienen alergia a los libros…

09 septiembre, 2009

LAS SIRENAS DE TITÁN (Kurt Vonnegut)

Cuando me pongo pesadita con un autor… pues eso: me pongo pesadita. Pero no lo puedo evitar. Ahora que por fin los he encontrado, me dedico a devorar libros de Vonnegut. Y es que cuando se tiene una oportunidad así no se puede desperdiciar. Hoy voy a escribir sobre el último libro suyo que he leído porque creo que es el que más me ha gustado (bueno, si me paro a pensarlo es una afirmación un poco radical. Diré mejor que es el que más me ha enganchado) y porque me parece sencillo y brillante y eso es justo lo que hace que un libro me emocione (no en plan sentimental, sino más bien en plan hiperactivo y rallante. Sólo me falta salir a la calle y agarrar a cualquiera por las solapas mientras se lo recomiendo fervorosamente. No pretendo ser chistosa. Es que sólo me falta eso, de verdad. Así que mi pretensión con este post es que os sintáis agarrados por las solapas. Pero amablemente.)

Las sirenas de Titán es una novela de ciencia-ficción escrita en la edad de oro de su género, aunque no se parece mucho a las otras novelas de este tipo que he leído. Para empezar por su estilo narrativo, que es directo y muy ágil (como casi todo sobre lo que escribo, me he dado cuenta.) Por otro lado, aunque todos los capítulos están relacionados entre sí, no son exactamente continuaciones del anterior sino que son retazos de las aventuras de los personajes, que nos ayudan a irlos conociendo al mismo tiempo que conocemos la propia historia. ¿Cuál es esa historia, entonces? La de Winston Niles Rumfoord, un hombre carismático que vive, junto con su perro, en una situación muy especial: por razones que se dan a conocer en uno de los capítulos, ambos han caído en un infundibulum crono-siclástico, una singularidad espaciotemporal que les permite viajar por el tiempo y el espacio (o, mejor dicho, estar en todo el tiempo y el espacio.) De vez en cuando pueden materializarse en algunos lugares y es en una de estas cuando Rumfoord aprovecha para envolver a su mujer y a un multimillonario engreído en una fascinante aventura en la cual se critica la falta de ética de la humanidad y su tendencia a la sumisión incluso ante cosas descabelladas, frente a las grandes tecnologías que puede llegar a manejar y el mal uso que de ellas puede hacer por incompetencia y dejadez. Todo ello aderezado, eso sí, con su humor sardónico y su magistral forma de despertar la reflexión en uno mismo, dando y quitando hierro al asunto de esa forma tan sutil (tan suya) que, creo yo, atrapa incluso a quienes prefieren lecturas más livianas.

Releyendo hasta aquí me he dado cuenta de que tal vez no os sintáis especialmente cogidos amablemente por las solapas… Estoy muy desentrenada en esto de la escritura. Así que bueno…

¡¡¡Tenéis que leerlo, tenéis que leerlo, tenéis que leerlo!!!

(Qizás no debí omitir lo de la preparación del ejército marciano para invadir la Tierra, ni lo de la nueva y exitosa religión creada por el propio Rumfoord, ni lo inquietante que resulta Crono, el hijo que su mujer y el millonario acaban teniendo inevitable y casi accidentalmente,aunque no se soportan...)

¡¡¡Tenéis que leerlo, tenéis que leerlo, tenéis que leerlo!!!

16 julio, 2009

UNA VEZ ARGENTINA (Andrés Neuman)

El año pasado, en algunos blogs que solía leer, hubo una oleada de elogios a Neuman. Hasta ahora no he tenido tiempo de catarle pero esta semana, por fin, le ha tocado. Algunos de los elogios que leí, lógicamente, me abocaron a su vez a su lectura (vale, eso y lo guapo que me pareció) pero otros me echaron un poco para atrás por ser algo ñoños y grandilocuentes. Exactamente esos tan pedantes que se lanzan los del oficio (tanto críticos como otros escritores.)

Total, que empecé a leerlo, entre contenta de tenerlo en mis manos y recelosa de lo que me podía encontrar. En efecto, Neuman cojea un poco de ese mal que para mi gusto constituye el ser demasiado poético para la prosa. Por ejemplo, cuando se refiere a unas banderas que están ardiendo como “negros cometas de junio” o cuando utiliza el término “albiceleste” para describir un bus (yo es que tengo un trauma con determinado tipo de colores. Puede que sacado de contexto no parezca tan horrible, pero en medio de la frase a mí hizo que me diese un vuelco el corazón) por no hablar de la abundancia de personificaciones en determinados pasajes. Que, vale, cada cual tiene su estilo y en según qué tipo de historias, además, queda bastante bien. Aunque sea completamente prescindible. A lo que me refiero es que a mí esos rollos no me tiran demasiado y que en mi cabeza cuadrada no entra que se valore tanto, tanto, tanto.

Ahora bien, el libro me ha gustado. Supongo que no brilla por su originalidad en el sentido de que novelas sobre varias generaciones de una familia (tanto inventadas como no) hay unas cuantas. Pero como cada una tiene su aquel y son capaces de dar cabida a un montón de sentimientos distintos durante su desarrollo, siempre son una apuesta segura (eso lo digo ahora. A ver dentro de diez años… Intentaré acordarme de esto)

Neuman compone ésta a partir de sus propios recuerdos y de lo que le han contado tanto directa como indirectamente. Es su historia la de una familia integrada por personas que se intuyen muy autéticas (a pesar de la poesía. Algún día pagaré por estos comentarios), inmigrantes los primeros, muchos con inquietudes artísticas que se van heredando, todos en la cuerda floja de las consecuencias que arrastra la política en Argentina. Gente normal que intenta sobrevivir y llevarse bien. Unos más simpáticos, otros menos…Una novela, en definitiva, que se deja leer. No es que al terminarla me haya quedado con esa sensación de reconciliación con el mundo que se me queda a veces, pero estoy contenta de haberla leído. Y hasta puede que lea más Neuman en el futuro.

14 julio, 2009

CORALINE (Neil Gaiman)

Aunque está claro que el curso de la Historia no va a cambiar por esto, he vuelto. Ha sido un año duro. Ahora tengo algunas cosas que contar y muchas en las que ponerme al día, así que cuanto antes empiece, mejor.

Neil Gaiman sería un perfecto desconocido para mí si no llega a ser por los chicos de BLB, que, aunque tampoco es que se pronuncien con mucha frecuencia (muchos cojeamos del mismo pie), son unos tíos bastante interesantes de los que se puede aprender no poco. Como una está ya algo mayor, se limitó en su día a ojear con cierta impaciencia El día que cambié a mi padre por dos peces de colores (estaba deseando ponerle la zarpa encima a los cuentos reunidos de Saul Below que estaban sobre la mesa) así que, en fin, no se puede decir que fuera una seguidora suya, a pesar de que lo que hasta entonces había visto de él sí me había gustado. Es todo culpa de mi mala educación visual., qué se le va a hacer. Total, que con esto de la peli, Coraline, han reeditado la novela (oh, siii. Letras y letras impresas todas seguidas) y por fin he podido disfrutar de Gaiman sin esfuerzo. Ya. Todo esto son chorradas. Pero los ignorantiños como yo nos entendemos.

Resumiendo, que me he leído Coraline, vamos.

Como todos lo libros escritos para el público juvenil, o infantil o lo que sea, no sólo se deja leer por adultos, sino que da gusto hacerlo. Me imagino que todo el mundo sabe ya de qué va, así que me ahorro el resumen, que sólo ocupa espacio. No he visto la peli y, llamadme prejuiciosa si queréis, pero seguro que el libro es mejor. Por supuesto es ágil, entretenido, relativamente novedoso en cuanto al desarrollo de la acción y, aunque Coraline sea una niña un poco resabida, también es uno de esos libros en los que los buenos caen bien y los malos, mal. Como debe ser. Se lee rápido, o sea, que las excusas de “no tengo tiempo para leer” no valen. Y no sólo porque sea corto, claro. Es que es de esos de “bah! Otro capitulillo…”

En fin. Aquí se queda mi primera recomendación veraniega. Y si tenéis hijos, primitos, hermanitos, sobrinos o algo, antes de llevarlos al cine (si es que no lo habéis hecho ya) regaladles el libro (como hicieron conmigo jajaja). Les gustará.

¡Y lo que os ahorráis en palomitas!

02 enero, 2009

SUGERENCIAS PARA 2009

Está bien. Este año me sumo a eso del "top ten". Fundamentalmente porque va siendo hora de escribir algo de una maldita vez. Pero para que sea algo productivo (si es que a alguien le interesa aprovecharlo) voy a citar sólo libros de los que no haya hablado (lo cual no es muy difícil, porque no se puede decir que me haya manifestado mucho últimamente) así pues, sin más dilación, mis elegidos son:

- Apuntes del subsuelo (F. Dostoievski)
- Cuentos imprescindibles (A. Chejov)
- El otoño en Pekín (B. Vian)
- El callejón de los milagros (N. Mahfuz)
- Cuna de gato (K. Vonnegut)
- Crónica de los Wapshot (J. Cheever)
- Manhattan Transfer (J. Dos Passos)
- El largo adiós (R. Chandler)
- La cartuja de Parma (Stendhal)
- Muerte a crédito (L-F. Cèline)

Sea como sea, y si alguno de vosotros es de los de "propósitos para 2009:" añadid, sin falta, algo, lo que sea, cómo sea y dónde sea, de Cheever (algún cuentecillo, por lo menos) de Vonnegut y, si tenéis la suerte de encontrarlo, algo de Richard Brautigan también. Me pregunto por qué demonios no se les da más bola a estos tipos...

23 septiembre, 2008

D. FOSTER WALLACE

No, no y no. Llevo ya una semana remoloneando para escribir este post y acabo de decidir que ya basta, esto no puede seguir así.
David Foster Wallace (como todo el mundo sabrá a estas alturas) se ha suicidado. Y yo le debía un post desde hace casi un año, cuando Mike me regaló Hablemos de langostas. A estas alturas todavía no sé muy bien qué decir. Ahora incluso menos, porque la noticia me ha dejado sin palabras. Era bastante joven, increiblemente culto, exitoso y por lo que he podido apreciar de una lucidez extremadamente divertida. Por desgracia a mí me venían un poco grandes las disertaciones sobre su odio hacia el incorrecto uso del inglés americano o la comicidad oculta de Kafka. Tampoco había leído Memorias del subsuelo (cosa que ya he hecho, por cierto, y con satisfactorios resultados) ni nada de Updike (es increíble lo bien que pone a parir Hacia el final del tiempo, su novela de ciencia ficción publicada en 1997, que se ha convertido en una de mis lecturas pendientes más retardadas en el tiempo. Ya quisiera para mí sus conocimientos, su buen saber hacer y su afilada lengua) Como decía, todavía no sé qué decir de este libro. Me pareció gracioso (el primer artículo especialmente) pero lo cierto es que no estaba preparada para entender muchas de las cosas de las que hablaba en él. Algunos artículos están demasiado centrados en la sociedad americana actual (claramente no critico esto, simplemente señalo que como consecuencia hay determinadas cosas que se me escapan.) Así que además de leer a Updike quiero leerme alguna novela de D. Foster Wallace, algo que sea más universal, por decirlo de alguna manera. Todo se andará.
No conozco prácticamente nada de su vida. Sólo lo que he leído estos días por ahí. Al parecer reflexionaba mucho y muy amargamente sobre lo pobre y mezquina que es la humanidad en general. Por lo visto esto le llevó a pedir hace años que lo ingreseran en algo así como una unidad para suicidas potenciales (información sin contrastar. A lo mejor hasta no es verdad) Pero si es así, la pregunta que me asalta es: ¿Cómo es posible comentar de forma tan divertida, arrancando risotadas incluso, algo que a uno le afecta hasta tal punto? Estoy tan sorprendida...
Cualquier muerte es trágica y no voy a decir que sienta esta concretamente más que la de ningún otro. No he llegado a admirarle en vida (por lo que ya he explicado) y no voy a exagerar ahora algo que no pasaba de mera curiosidad por su obra. Pero lo que sí me parece esta muerte es tremendamente sobrecogedora. Tremendamente.





13 agosto, 2008

UN RELATO POLICÍACO (Imre Kertész) Y EL PREMIO NOBEL

Como ya sabréis al escritor húngaro Kertèsz le otorgaron el Nobel de Literatura en el año 2002. ¿Qué es lo que significa esto? ¿Dice más de su obra o de su trayectoria político-ideológica?¿Ha sido siempre así?
La verdad es que cuando leí Un relato policíaco y decidí en plena agitación postliteraria
que escribiría sobre él, no se pasaron por mi cabeza de chorlito ninguna de estas tres preguntas. Fue el primer texto de Kertész que leí y, francamente, me hipnotizó. El hechizo duró apenas un par de horas (ciento cuatro páginas en la edición de Acantilado) y no se debió a exquisiteces del lenguaje, ni a la magia de la histora. Básicamente porque no es un libro de esos.
El abogado de Antonio Rojas Martens, un miembro de la policía secreta cuya ejecución está próxima, es el encargado de introducir esta crónica tan sencilla como atroz (palabras muy acertadas del protagonista) La dictadura de un supuesto país sudamericano ha llegado a su fin, y ahora toca pagar los platos rotos. Martens cuenta, como único responsable detenido que es, la verdadera historia del expediente Salinas, dos personas, padre e hijo, a quienes asesinaron años atrás él y sus dos compañeros, ahora desaparecidos. El título de la novela es, aparentemente, tan soso como su argumento. Pero no es sosedad, no… Es concisión, frialdad, dureza y crudeza. Tal vez algo más que todo eso. Algo inquietante. El verdugo no se arrepiente de lo pasado y lo cuenta como si llevara ya años muerto. Esto, unido a la relativa miga que tiene la historia, da para quedarse uno satisfecho cuando cierra el libro. Al margen, si uno quiere, de profundizar en la sordidez del alma humana. Eso para gustos.
En una escala del uno al diez, os lo recomiendo un siete largo (lo he dudado un rato) Quizás no parece mucho, pero bajo mi criterio eso es bueno. Vamos, que volvería a leerlo si no lo hubiese hecho ya…

Volviendo a las preguntillas de antes…¿Vosotros qué opináis? Fue el sábado por la noche cuando ese abismo se abrió bajo mis pies, tras una interesante y breve conversación sobre Saramago y los que con él comparten la herencia. Yo estaba blanca de ira ante las críticas vertidas, pero para gustos colores, faltaba más. Obviando este pequeño desacuerdo no supe qué pensar de lo que se me estaba diciendo, todo ello perfectamente resumido en la brillante frase “si un año de estos le dan el Nobel a Paulo Coelho, nunca más compro un libro”. Es una exageración, pero no es descabellado que se lo acaben dando (¿o pensáis que sí?) y, hecha la sentencia, me asalta la duda. Sospechaba yo que no he leído a demasiados Nobel y, para confirmarlo, me he mirado la lista. He leído a Mann, Hesse, Faulkner, Hemingway, Camus, Sartre, Boll, Bellow, García Márquez, Golding, Mahfuz, Cela, Oé, Grass, Lessing y ahora Kertész. Identifico a una docena más (de algunos de estos he leído incluso algunas páginas. Ejemplos: Steinbeck, Coetze, Kipling y Yeats. Sólo puede que lo reintente con Steibeck y Kipling) No hablaría bien de todos, si me pusiese a ello. ¿Se premia el pseudointelectualismo, la pretenciosidad y pedantería? Yo no diría tanto, sólo algunos encajan en esas características, creo. ¿Se premia la calidad literaria? Bueno, los hay que me gustan más y también otros que me gustan menos. ¿Se premia la aportación moral de las obras a la humanidad? Parece que los tiros van más un poco por ahí, ¿no creéis? A algunos de estos escritores se les supone cierta superioridad en ese ámbito por sus vivencias pasadas. En fin… ¿Adónde quiero llegar con todo esto? Para ser sincera, no lo tengo demasiado claro… pero me apetecía divagar sobre ello. ¡Es el Nobel de Literatura! ¿No echáis de menos a nadie por su calidad para contar simplemente historias? ¿Creéis que el Nobel va de otro rollo? ¿Veis factible que se lo den a Coelho dentro de unos años?

01 agosto, 2008

BILLY BATHGATE. (E. L. Doctorow).

Esta es la historia de Billy, un chaval de quince años a quien le ha tocado vivir en el Bronx de los años treinta. Supongo que no es necesario aclarar que se trata de una historia de gangsters. Billy vive, como los otros chicos del sórdido barrio donde siente estar desperdiciando su tiempo, fascinado por esa vida que transcurre fuera de la ley, por los hombres de trajes cuyo corte tiene como fin disimular la sobaquera que esconden debajo, soñando ser admitido algún día en la banda de Dutch Schulz, el Holandés, jefe de una de las bandas más poderosas de Nueva York. Schulz tiene en el Bronx uno de sus principales almacenes de cerveza, lo cual le proporciona a Billy la oportunidad de llamar su atención. La suerte se pone de su lado y poco a poco, como en Uno de los nuestros, el todavía adolescente Billy consigue hacerse con un puesto en el grupo. Son sus ganas de prosperar y su curiosidad las que le llevan a ser testigo del asesinato de otro gangster a bordo de un barco, momento del que parte Doctorow para contar su historia, que es también la de la caída del Holandés.

Dicho esto, me da la impresión, podría parecer que es más de lo mismo, la historia de siempre. Pudiera ser así, no sabría argumentar lo contrario. Pero ¿qué queréis? Desde que me leí El Padrino hace unos cuatro o cinco años ninguna otra novela de esta temática ha caído en mis manos, así que la he disfrutado un montón. Y, aunque hubiesen caído más, tengo la íntima sospecha de que me habría gustado igualmente. Si te gusta una, ¿por qué no te van a gustar las otras? Cada una tiene sus encantadoras particularidades… Hay una forma de hacer novela que da grandes resultados, aunque suene a parvulario nombrarla, que no siempre se respeta por alguna misteriosa razón y que consiste en “contar historia-desarrollar personajes”. Son los escritores que le pillan el truco a esta complicada receta (que esnob me ha quedado la frase, que esnob decir “esnob”) quienes me hacen tilín. Es inevitable. Y, claro, Doctorow, por lo que he visto, es de esos. Los hay mejores, o por lo menos me lo parecen a mí, pero eso no le resta el más mínimo mérito porque tiene el don de la efectividad: engancha, crispa los nervios, sabe jugar. Tal vez más adelante repita con él… Tengo una tremenda curiosidad.
Éste forma parte de todos esos escritores americanos contemporáneos cuya existencia, pobrecilla, desconocía. Y no digo “pobrecilla” sólo por lo triste que pueda resultar la ignorancia en sí, sino porque ¡ay! Lo que me estaba perdiendo… ¿Cuántos se me quedarán en el tintero? ¿Y cuántos europeos? Me da grima pensarlo…

16 julio, 2008

LA ARAÑA

A veces, por desafortunados azares de de la vida, grandes escritores quedan condenados al olvido. Creo que no es el caso de la mayoría, o a lo mejor sí y por eso creo que no. Sea como sea, sí es el del alemán Hanns Heinz Ewers, a quien actualmente se le conoce principal y casi exclusivamente en los círculos de la literatura fantástica. Prácticamente no hay información sobre él en español. No aparece ni en El Poder de la Palabra. ¿Por qué? Bueno, porque aunque profesaba un gran amor por la cultura teutónica (cosa que no les gustaba a los ingleses y franceses de su época) no estaba de acuerdo con el antisemitismo de los nazis a quienes, por cierto, tampoco les entusiasmaban sus tendencias homosexuales. Así que a pesar de su prolífica carrera en el mundo de las artes, pocos le conocen en nuestros días.
Ayer por la noche mi hermano me recomendó (ojo al dato) un relato suyo. El cuento está integrado en una colección de relatos de Vicens Vives, junto con otros de Guy de Maupassant, H. G. Wells o E. A. Poe, y se titula La Araña. Como bien dice King en el prefacio de uno de sus episodios de Todo es eventual cualquier autor de historias de suspense debe escribir una sobre la habitación encantada de una posada (¿Estoy citando a King? ¡Ay, madre! Si no me hubiese preparado yo misma este té, empezaría a sospechar de mi familia…) Curiosamente me parece buena idea. Como no soy muy aficionada al género, no conozco muchos autores que lo hayan hecho, pero estoy segura que los hay. De algún sitio ha tenido que salir la idea, creo que colectiva, de que esta, como el ser enterrado prematuramente, es una situación tópica de la literatura de terror. Tópica, encantadora y muy atractiva.
La araña cuenta la historia de un estudiante de medicina que se ofrece voluntario para desentrañar el misterio escondido en la habitación número siete del pequeño hotel Stevens, donde tres viernes sucesivos, aproximadamente a la misma hora, tres hombres se sucidaron de forma extraña sin que hubiera causas aparentes. Ewers relata con soltura y sabiduría la lucha de voluntades en la que el protagonista se ve sumergido, una guerra psicológica entre el irrefrenable deseo de sucumbir a los encantos de la misteriosa vecina de enfrente, que trabaja en su rueca, y el conocimiento de lo que sucumbir supone.


El misterio queda parcialmente anulado por el mismo título, pero esto no le resta encanto al relato ni impide que su final sea perfecto.

31 mayo, 2008

LA NOCHE DEL CAZADOR


Imaginad: Típico pueblecillo del sur norteamericano, donde todos se conocen, se entrometen en la vida de los demás y hablan con el mismo acento que el oso Yogui. Años 30. La Gran Depresión. Un hombre desesperado roba un pastón en el banco y se carga al banquero. No es un profesional. Es un padre que no tiene qué darle de comer a sus dos chavales. La poli lo detiene a la media hora, el tiempo justo para esconder la pasta. Sólo los niños saben dónde está. Piensa que en un futuro ese dinero les hará la vida más fácil. Craso error.

Al padre lo condenan a la horca. Tal vez le reducirían la condena si dijera al menos dónde está el botín, pero sus labios están sellados. Ni su compañero de celda, un siniestro y persuasivo predicador con las palabras Amor y Odio tatuadas en los nudillos, es capaz, pese al enorme interés que demuestra en ello, de sacarle una sola palabra. Al padre lo ajustician y un mes después el predicador, detenido por un delito menor (aunque en realidad podría acusársele también del asesinato de unas cuantas viudas si no fuera un tipo tan listo) sale a la calle libre como un gorrioncillo. Y, por supuesto, tiene en su mente un plan: encontrar ese dinero. Corre en busca de la joven viuda, Willa, una chica que se ha quedado sola, es pobre, tiene a dos niños a quienes mantener y ni se imagina remotamente dónde está lo que todos buscan, o sea, una mujer peligrosamente vulnerable. Bueno, para el predicador, en este caso, deliciosamente vulnerable. Por supuesto cae en la trampa de Harry Powell y se casan algún tiempo después. Ella piensa que es una gran oportunidad porque sus hijos necesitan a un padre y este parece un buen hombre, es encantador, inteligente y tan buena persona que está dispuesto a cuidarles. Un hombre de Dios. Sin embargo el mayor de los niños, de unos nueve años, no piensa igual. Se da cuenta en seguida de que el predicador busca el dinero. Pero nadie le cree. Piensan que todo son celos y puro cabreo. Fliparían si vieran cómo es la actitud oculta de Powell cuando se da cuenta de que él y su hermana son quienes conocen el secreto. Fliparían con la maldad que ese hombre lleva dentro y con el miedo que es capaz de infundir.

Esa es la esencia del libro. El miedo que despierta, el desasosiego que transmite. La clave para que esta novela sea una gran novela. Que uno tenga la necesidad de parar de leer para tomar aire no lo consigue cualquiera. Y sé que suena tópico, pero es verdad. Ni siquiera A sangre fría, de la que había oído que causaba un efecto semejante, me pareció tan chunga. Esta es absolutamente inquietante. E, insisto, es su punto fuerte. No le debió resultar fácil a Davis Grubb, el autor, dar en el clavo. De hecho, creo que sólo dio en el clavo con esta novela, las demás pasaron inadvertidas. Me voy a permitir insinuar sutilmente que la explicación obvia de este fenómeno, o no-fenómeno, es que el tío no fue un gran escritor. Cae continuamente en lugares comunes, es repetitivo en algunos símiles (“su pelo negro como ala de cuervo” es una frase chirriante que se puede leer bastantes veces en un tramo de la historia), la psicología de los personajes, salvo el del predicador, es bastante pobre y el texto por si mismo es un pelín mediocre. Qué fácil es rajar, ¿no? Que conste que no lo hago con mala baba. Al contrario. Intento explicar que a veces no hace falta ser buenísimo para hacer las cosas muy bien. Claro que no he leído nada más de este fulano. De hecho, dudo que haya otras novelas suyas en español pero, no hay necesidad de faltar a la verdad, no me he molestado en averiguarlo. La cosa es que La noche del cazador es una historia cuya intensidad es tan subyugante que todo lo demás es pajilla. Podría cargarme la mitad de este párrafo y decir simplemente que, como siempre, si tenéis la oportunidad de leerla lo hagáis y si no la tenéis, recordad que siempre podéis buscarla… ¡será por librerías!

15 abril, 2008

BLB

Me salto mi nueva norma no escrita de sólo un post al mes (por lo menos hasta julio, luego ya veremos) para recomendar fervientemente que visiteis un nuevo blog con el que me he tropezado "casualmente".

Aún está en construcción. Creo que debería cambiar el contraste (desde este ordenador almenos no se ve demasiado bien, no sé si es que está mal configurado o qué... ¡Es del aulanet, una no debe fiarse! De todas formas, si tenéis algún problema de esta guisa deberíais quejaros al equipo ejecutivo (yo pienso hacerlo si compruebo que es culpa suya)
Cuestiones técnicas a parte, lo básico y fundamental es que ya está en marcha.

Y promete, ¿no?

Bueno, pues ahí a la derecha está el enlace... siguiente paso: doble click sobre él.

¡Saludos a todos!

05 abril, 2008

PALESTINA: EN LA FRANJA DE GAZA


Me he decidido a escribir de nuevo sobre un comic; una novela gráfica que creo que ya es todo un clásico en su género. Aunque a lo mejor exagero.

A priori supongo que (como la mayoría de las veces) este acabará siendo un post lleno de imprecisiones. Esta vez tengo disculpa: lo leí en diciembre. No tengo muy claro porqué me decido ahora a escribir sobre él, pero intuyo que es porque era una especie de tarea inconscientemente pendiente.

Con el título que tiene no hace falta ser un Sherlock para darse cuenta del tema sobre el que trata. Para escribirlo, Joe Sacco se trasladó allí mismo, al ojo de huracán,en cuanto la primera Intifada se lo permitió, es decir, cuando comenzó a decaer (que no a dejar de notarse) en 1991. A través de intérpretes la mayoría de las veces y directamente otras, recoge todo tipo de testimonios. No sólo de la opresión a la que les someten los israelís, si no también de los problemas entre las distintas facciones palestinas. Cómo se enfrentan a todo ello las familias que, en poco tiempo y sin razones aparentes, lo pierden todo: sus casas, sus medios de vida, a algunos de sus parientes. De los jóvenes, llenos de rabia y de fuerza. De los viejos, llenos de cansancio. De los rencores dificilmente conciliables. De la situación de la mujer. De las enormes cárceles, que parecen ciudades de presos. De la indiferencia que a veces se vive en la calle tras duros episodios de violencia. Cómo esto puede convertirse en simple rutina.

Lo describe sin moralina. Tal cual es, y nada más. Con una buena dosis de ironía. También de respeto. No es una historia de buenos y malos, es una realidad. No me parece un libro pro-palestina porque (al final, eso es cierto) explica también el punto de vista de Israel. No aseguraría, como he leído por ahí, que sea parcial. No hace más que contar lo que vive mientras está allí. No creo que pinte al individuo judío como un cruel tirano que disfruta de su posición, ni a los palestinos como simples víctimas indefensas (aunque no puedan practicamente defenderse). Cuenta historias de personas reales. No veo en esta historia fines políticos en el sentido de la política como posicionamiento formal. Personalmente, no he podido interpretarlo más que como un documental, una exposición de hechos. No intenta convencer a nadie de nada. Simplemente da la palabra a los palestinos. Eso es otra cosa. Al fin y al cabo, las bombas les caen a ellos más que a ningún otro. Su caso es una cuestión de supervivencia. Lo de Israel también, pero a un nivel diferente. Quizás los palestinos pueden hablar desde la subjetividad (aunque sus vivencias claramente son reales, así que lo subjetivo es relativo, -ivo, -ivo) pero para eso está la figura del periodista, que no juzga (esa es la clave, creo), simplemente transmite. No confundamos a Sacco con Michael Moore (objetivamente hablando)

Noto que me estoy yendo por las ramas. Me centraré en ponerle adjetivos al comic:


Magistral. Impactante. Demoledor.


A quién le interese: hay muchos más comics en las bibliotecas públicas de lo que yo creí jamás. Está publicado en Planeta. Las viñetas son un poco raras a veces, Sacco tiene una forma de dibujar bastante peculiar, aunque interesante. A pesar de todo, el comic tiene momentos graciosos y, de verdad, soy consciente de que me repito mucho en los finales de los post, pero cuando lo digo es porque lo pienso: vale la pena.

04 marzo, 2008

La cruzada de los niños (MATADERO CINCO)



Tengo la gran suerte de que alguien escuche mis constantes refunfuños y que cuando ve la oportunidad de hacerme callar, no la desaprovecha... Gracias a esto, he podido leer a Kurt Vonnegut (No encontraba sus novelas por ningún lado, y eso que están en Anagrama) También tengo la suerte de que Francisco Machuca encontrara un día este blog. Digo esto porque probablemente sin él ni siquiera conocería a Vonnegut… Sí, definitivamente tengo una chorra como la copa de un pino.

Preferiría no escribir aún este post porque creo que se merece algo más elaborado. Me gustaría poder hablar del autor y de su obra en general, pero ¡ay! sólo he leído Matadero cinco. “¿Y porqué no te esperas?”, direis (bien dicho.) Bueno, la razón evidente es que no sé cuándo encontraré más títulos por ahí. Y, sí, aquí cabría hacer una segunda pregunta “¿Por qué no miras en la Fnac o en El corte Inglés?” Mi lado pervertido dice lo mismo. Pero no, gracias. Los libreros de toda la vida también tienen facturas y estómago. (No pienso poner los pies en la Fnac, me niego, no, jamás, nunca. Vale, ya lo he dicho.) Además no olvidemos que esta razón es evidente, no única: La otra es que Machuca no sólo me ha hablado de Vonnegut. Y además también he estado investigando por mi cuenta… así que se me acumula el chollo. De momento, toca explorar…

Así que ciñámonos a Matadero Cinco.

“Volví allí con un viejo camarada de la guerra, Bernard V. O’Hare, y nos hicimos amigos del taxista que nos llevó hasta el matadero donde nos habían encerrado una noche como prisioneros de guerra. Su nombre era Gerhard Müller y nos dijo que había sido prisionero de los americanos durante algún tiempo. Le preguntamos qué tal se vivía bajo el comunismo, y él respondió que al principio era terrible –pues todo el mundo tenía que trabajar muchísimo, a parte de que no había ni cobijo ni alimentos ni ropas adecuadas-, pero que ahora las cosas estaban mucho mejor. Tenía un apartamento, pequeño aunque muy agradable, y su hija recibía una educación excelente. La madre quedó calcinada en el bombardeo de Dresde. Como suena.”

El lenguaje es perfecto: sin adornos, sin pretensiones. Con ironías constantes y sutiles y con un humor negrísimo. Sólo la primera frase, “Todo esto sucedió, más o menos”, es suficiente para intuir que a Vonnegut hay que leerlo. Soy consciente de lo precipitado que es, por lo que ya sabéis, decir cierto tipo de cosas (cosas como las que estoy a punto de decir) pero ojalá hubiera más vonneguts en el mundo. Simple, directo, divertido y estremecedor… ¡Porras! Este es de esos que me hacen recordar mi adolescencia (cuando quería ser escritora) con sonrisa sarcástica. Me encanta. Me encanta disfrutar de tipos así. De libros que, cuando llegas al final, sigues manoseando un rato antes de ponerlos en un estante, a la espera de encontrar algún incauto a quién endosárselo para que se repita la experiencia. Oh, mon amie… cê't l’amour (Esto escrito de oidas, que yo de francés ni papa, así que, si alguno sabe, que no me odie para siempre)

Como aborrezco redactar argumentos, voy a copietear un poco lo que pone en la contraportada de mi edición (aunque recomiendo que leais la sinopsis de la Wikipedia) :
La historia de un superviviente de la matanza (Se refiere al bombardeo de Dresde) que, muchos años más tarde es raptado y transportado al planeta Trafalmadore es una de las muchas tramas que se entrecruzan en una obra profundamente innovadora, en la que resplandencen cegadoras metáforas de la nueva era y en la que los pasajes de ciencia ficción funcionan a la manera de los payasos de Shakespeare.

Vale, está claro que Vonnegut no lo resumiría así, ¿verdad?
La cuestión, lo verdaderamente sorprendente, es que el alter ego del autor en esta novela es abducido por unos extraterrestes que ven en cuatro dimensiones, lo que les permite tener una noción del tiempo completamente distinta de la nuestra. Así, los flashback no lo son en realidad… ¡es que el prota viaja en el tiempo! Y yo que pensaba que la ciencia ficción era para flipaos….

En fin. Creo que me estoy alargando mucho. Va a haber que ir abreviando. Haceos con uno y dejad de perder el tiempo en internet, comprabaréis que vale la pena.

06 febrero, 2008

...Y OTRA DE ARENA

Otra vez, por darme un respiro (por eso y porque hoy me acabé el último libro que me quedaba y la otra alternativa a Regulación es el Solitario Spider y por ahí no paso) voy a soltar mi rollo insípido sobre otro par de libros. Bueno. Y porque este par de libros, en concreto, me han gustado mucho. Mucho, mucho.

Rant es la última novela de Chuck Palahniuk (el amigo de los niños). Prefiero no contar mucho de qué va, porque a mis manos llegó sin ninguna información y lo cierto es que tampoco en las capas del libro da demasiadas pistas sobre el argumento. Me parece una buena idea. Es un libro que vale la pena ir descubriendo poco a poco. Decir simplemente que es una biografía ficticia ambientada en una sociedad supuestamente futurista (no en plan androides y coches que vuelan (oooh) sino más bien con ese punto Huxley de “la humanidad se va a la mierda” (uy, lo que ha dicho)) y que el final no tiene precio. Bueno, la historia en sí no lo tiene (aunque se lo han puesto en veinte euros, nada más y nada menos) tanto por curiosa como por original. Que nadie se haga ilusiones con volver a disfrutar de momentos desagradables como en Tripas, porque no los tiene, pero que nadie se desanime, porque Palahniuk sigue derrochando exotismo a raudales. Ha escrito su novela como si se tratara de un documental construido a base de las declaraciones, entremezcladas, de los conocidos del protagonista. Este recurso, que aporta mucho ritmo, está además muy bien aprovechado por el autor para introducir sorpresas inesperadas (ya, las sorpresas es lo que tienen) Así que bueno, teniendo en cuenta que me muero por decir de qué va exactamente (porque es muy fuerte) no voy a decir nada más, que se me calienta la boca y luego la tenemos (dudo mucho que salga un libro mejor este año)

La otra novela a la que me refería al principio es todo un clásico de la literatura portuguesa del XIX: El misterio de la carretera de Sintra. La hijita de Eça de Queirós y Ramalho Ortigao. No tengo palabras para expresar lo que mola. Bueno, seamos sinceros: se me ocurren muchas, pero son pedantes y me da vergüenza hablar así. Se publicó por entregas curiosamente el mismo año en que murió el rey del género, o sea, Dumas, en un periódico llamado Diario de Noticías. Llegó allí por correo, como cartas dirigidas al director por los distintos implicados en el misterioso suceso. Por eso llegaron también a la redacción otras de personas reales que, no dándose cuenta de que se trataba de la broma de un par de incipientes escritores, intentaban aportar luz al enigma. Cuando Eça se consagró en el mundo literario llegó a calificarla de “execrable” y, hombre, fallitos tiene, pero no hay que pasarse. Que el tío la escribió con mi edad (ahí, ahí, urgando en la herida, ¿alguién me pasa la sal?) No sé, entiendo que un escritor profesional y autocrítico pudiera verla como una chorradita de sus inicios pero la lectora consagrada (ole, ole, ooole!) que aporrea el teclado no opina lo mismo. Está claro que él no se leyó El cazador de sueños (¡uf! Qué suplicio)
La trama: dos jóvenes son raptados por tres enmascarados que les llevan a una lúgubre casa, donde nada es lo que parece. Un cabello rubio de mujer, una copade agua con opio, un montón de pasta desaparecida y otro hombre que se presenta allí sin que nadie le espere. ¡Ah, claro! Y el cadaver de un extragero…

16 enero, 2008

LECTURAS LEVES


Al final, como si no fuera evidente, las Navidades pasaron en un suspiro. Mis planes se vieron frustrados e hice demasiado poco de todo lo que tenía que hacer. Soy de esas que se organizan fatal. He necesitado volver a Mundo-mandril (aunque este nombre no sea ya más que una simple reminiscencia) y estar al frente de mi eterna mesa llena de libretitas, calculadoras, cds, pendrives y sobre todo de perversos montones de apuntes, que si tuvieran ojos me mirarían igual de mal que yo a ellos, seguro, para abrir una página de Word y ponerme a escribir. Así que no nos engañemos. No es que mi primer libro de este año me haya inspirado. Ha sido la necesidad de desuncirme.

No es una primicia que, tristemente, Paul Auster no me toca la fibra. Por más que lo intente (no él, yo). Esta vez, con Leviatán, la cosa pintaba bien. El protagonista es un escritor que decide hacer un relato explicativo de la vida de un amigo suyo antes de que sus trocitos (el tipo, el amigo, muere manipulando una bomba) sean identificados y llegue a los oídos de la gente una versión errónea de los hechos, una imagen de él distorsionada y peyorativa. Hasta aquí, estupendo. Me recordaba a La verdadera vida de Sebastian Night. Un tipo decide escribir la biografía de otro para salvar su honor. No está mal. Además Auster es bueno, da a sus textos mucha agilidad e incluso engancha (cuánto es ya otra cuestión) Así que todo iba bien, como decía, a pesar de ser nuestro héroe un escritor amante del béisbol con un divorcio a sus espaldas (sorpresa, sorpresa)
Por desgracia no tardaron en torcerse las cosas. Aun siendo la historia capaz de picar la curiosidad, algo falla. La poli relaciona el caso con el escritor porque entre los fragmentos recogidos en el lugar del accidente encuentra un trocito de papel con su número de teléfono (?) Así se inicia la contrareloj (se supone que lo escribe todo en un par de semanas, a escondidas) de aclarar las cosas. En estas circunstancias, Paul Auster relata los hechos como si el protagonista fuera un psicólogo amante de su trabajo: Fulano actuó así porque se sentía asá. Por supuestó “así” es demasiado inverosímil, o lo son sus consecuencias, como para no tener que explicarlo… pero sería de agradecer un poco de sutileza al hacerlo. Su forma de psicoanalizar a todos los personajes es demasiado descarada y resulta artificial teniendo en cuenta que se trata de una persona hablando de otras personas de su entorno: su amigo, una amante, la amiga de su amante, su ex-mujer, la mujer de su amigo y, por supuesto, él mismo. ¿Realmente es creible que un ciudadano de a pié sea capaz de hacer el retrato psicológico de todo el mundo? Me molesta que haya que justificar los actos de los personajes para darles sentido, metiendo con calzador explicaciones que no deberían hacer falta para sostener una historia, especialmente cuando no se está utilizando un narrador omnisciente. Está claro que Auster tiene que comer. Que trabaja un montón y que hace betsellers y punto. Pero me da pena que sea así porque en el fondo estoy casi convencida de que podría escribir grandes libros. Desde luego tiene las aptitudes ¡a ver si se anima!

Por lo demás, ahora estoy leyendo el ya famoso Firmin, de Sam Savage. Hay una reseña de él en el blog Cuaderno de lectura , por eso supe de su existencia. Me está pareciendo interesante aunque tal vez esperaba un poco más. De lo que no cabe duda es de que se trata de una historia bastante original, fácil de leer, con guiños literarios (que siempre quedan bien, ¿no?) y por lo tanto es perfecto para épocas en las que uno no tiene mucho tiempo. Mi problema es que justo en esos momentos es cuando me entran unas ganas descomunales de leer a Dostoyevski. Por eso no quiero hablar demasiado de Firmin. Me doy cuenta de que lo estoy leyendo con bastante ansiedad y eso me causa insatisfacción (¡juas! soy una pequeña Paul Auster en potencia, pero en versión cutre...¡si más pronto hablo...!) Así que nada, pasaos por allí y, como siempre, si tenéis la oportunidad, juzgad por vosotros mismos.