En lo últimos meses no he estado muy acertada con mis elecciones literarias. No es que haya sufrido horriblemente, pero la verdad es que me he decidido por unos cuantos libros que ni fu ni fa. Por suerte, los chicos de BLB tienen mejor ojo... Fueron quienes me pusieron delante un libro de Mark Twain (momento confensión vergonzosa: nunca había leído nada suyo.) Así que les debo algún brebaje cuidadosamente preparado o una recomendación tan buena como la suya, por lo menos.27 noviembre, 2010
PASANDO FATIGAS (Mark Twain)
En lo últimos meses no he estado muy acertada con mis elecciones literarias. No es que haya sufrido horriblemente, pero la verdad es que me he decidido por unos cuantos libros que ni fu ni fa. Por suerte, los chicos de BLB tienen mejor ojo... Fueron quienes me pusieron delante un libro de Mark Twain (momento confensión vergonzosa: nunca había leído nada suyo.) Así que les debo algún brebaje cuidadosamente preparado o una recomendación tan buena como la suya, por lo menos.08 septiembre, 2010
LA INTERPRETACIÓN DEL ASESINATO (Jed Rubenfeld)
Una vez más, después de tanto tiempo, se me hace muy duro volver a postear. Bien merecido lo tengo, por vaga. Ahora no sé qué escribir ni cómo hacerlo, así que preveo un churro. Pero o despego o cierro. Y cerrar me da pena, así que…
¿Por qué volver hoy? Pues porque ¡por fin! he terminado de leer (lo terminé ayer por la noche) Contrato con Dios. Es una señal, claramente. Creo que es el libro que más tiempo me ha llevado leer… Y eso que está bien (recomendado queda. Es una novela gráfica de Will Eisner, con dibujos en blanco y negro y tres partes que tratan sobre distintos momentos y habitantes de
Evidentemente, leí otras cosas por el medio. No muchas, pero sí algunas. Queda pendiente una entrada sobre La pesca de la trucha en América, de Richard Brautigan, por ejemplo, que es un libro bastante desconcertante y me pilla ahora mismo muy desentrenada. A ver si esta vez es verdad que me voy a poner en forma y en poco tiempo hablo de él, porque realmente es digno de algo más que una simple mención. Pero en fin, a lo que voy. Aunque hace tiempo que lo leí, ahora voy a escribir un poco sobre un libro muy ameno que me han regalado: La interpretación del asesinato, de Jed Rubenfeld. Es un libro trepidante que engancha muchísimo. La historia se centra también en Nueva York y también en los mismos años de la novela de Eisner, pero los personajes pertenecen a otra esfera social y la cara de la ciudad es bien distinta: gente rica que vive en rascacielos de lujo. En uno de ellos, la misma noche que Freud, Jung (un tipo verdaderamente inquietante y sombrío) y otro discípulo suyo, Ferenczy, llegan a la ciudad para dar una conferencia sobre el psicoanálisis, asesinan a una chica. Parece que a alguien se le fue de las manos una noche de pasión un poco atrevida, pero cuando al día siguiente aparece otra joven, Nora, inconsciente y en un escenario similar, el asunto apunta ya a que hay un sádico suelto… La cuestión es que Nora está traumatizada y no recuerda nada ni es capaz de hablar. Un psiquiatra supervisado por el propio Freud es el encargado de develar el misterio que, si no recuerdo mal, tiene bastante miga.
Como siempre, creo que no me quedó tan emocionante como verdaderamente es la novela, pero fiaos de mí: está genial. Os lo recomiendo muy especialmente para esas temporadas de necesidad de lecturas ligeras. Para desconectar del mundanal ruido, como suele decirse. Y es un buen regalo para aquellos a los que no les emociona especialmente leer, pero que no tienen alergia a los libros…
09 septiembre, 2009
LAS SIRENAS DE TITÁN (Kurt Vonnegut)
Cuando me pongo pesadita con un autor… pues eso: me pongo pesadita. Pero no lo puedo evitar. Ahora que por fin los he encontrado, me dedico a devorar libros de Vonnegut. Y es que cuando se tiene una oportunidad así no se puede desperdiciar. Hoy voy a escribir sobre el último libro suyo que he leído porque creo que es el que más me ha gustado (bueno, si me paro a pensarlo es una afirmación un poco radical. Diré mejor que es el que más me ha enganchado) y porque me parece sencillo y brillante y eso es justo lo que hace que un libro me emocione (no en plan sentimental, sino más bien en plan hiperactivo y rallante. Sólo me falta salir a la calle y agarrar a cualquiera por las solapas mientras se lo recomiendo fervorosamente. No pretendo ser chistosa. Es que sólo me falta eso, de verdad. Así que mi pretensión con este post es que os sintáis agarrados por las solapas. Pero amablemente.)
Las sirenas de Titán es una novela de ciencia-ficción escrita en la edad de oro de su género, aunque no se parece mucho a las otras novelas de este tipo que he leído. Para empezar por su estilo narrativo, que es directo y muy ágil (como casi todo sobre lo que escribo, me he dado cuenta.) Por otro lado, aunque todos los capítulos están relacionados entre sí, no son exactamente continuaciones del anterior sino que son retazos de las aventuras de los personajes, que nos ayudan a irlos conociendo al mismo tiempo que conocemos la propia historia. ¿Cuál es esa historia, entonces? La de Winston Niles Rumfoord, un hombre carismático que vive, junto con su perro, en una situación muy especial: por razones que se dan a conocer en uno de los capítulos, ambos han caído en un infundibulum crono-siclástico, una singularidad espaciotemporal que les permite viajar por el tiempo y el espacio (o, mejor dicho, estar en todo el tiempo y el espacio.) De vez en cuando pueden materializarse en algunos lugares y es en una de estas cuando Rumfoord aprovecha para envolver a su mujer y a un multimillonario engreído en una fascinante aventura en la cual se critica la falta de ética de la humanidad y su tendencia a la sumisión incluso ante cosas descabelladas, frente a las grandes tecnologías que puede llegar a manejar y el mal uso que de ellas puede hacer por incompetencia y dejadez. Todo ello aderezado, eso sí, con su humor sardónico y su magistral forma de despertar la reflexión en uno mismo, dando y quitando hierro al asunto de esa forma tan sutil (tan suya) que, creo yo, atrapa incluso a quienes prefieren lecturas más livianas.
(Qizás no debí omitir lo de la preparación del ejército marciano para invadir la Tierra, ni lo de la nueva y exitosa religión creada por el propio Rumfoord, ni lo inquietante que resulta Crono, el hijo que su mujer y el millonario acaban teniendo inevitable y casi accidentalmente,aunque no se soportan...)
¡¡¡Tenéis que leerlo, tenéis que leerlo, tenéis que leerlo!!!
16 julio, 2009
UNA VEZ ARGENTINA (Andrés Neuman)
El año pasado, en algunos blogs que solía leer, hubo una oleada de elogios a Neuman. Hasta ahora no he tenido tiempo de catarle pero esta semana, por fin, le ha tocado. Algunos de los elogios que leí, lógicamente, me abocaron a su vez a su lectura (vale, eso y lo guapo que me pareció) pero otros me echaron un poco para atrás por ser algo ñoños y grandilocuentes. Exactamente esos tan pedantes que se lanzan los del oficio (tanto críticos como otros escritores.)
14 julio, 2009
CORALINE (Neil Gaiman)
Neil Gaiman sería un perfecto desconocido para mí si no llega a ser por los chicos de BLB, que, aunque tampoco es que se pronuncien con mucha frecuencia (muchos cojeamos del mismo pie), son unos tíos bastante interesantes de los que se puede aprender no poco. Como una está ya algo mayor, se limitó en su día a ojear con cierta impaciencia El día que cambié a mi padre por dos peces de colores (estaba deseando ponerle la zarpa encima a los cuentos reunidos de Saul Below que estaban sobre la mesa) así que, en fin, no se puede decir que fuera una seguidora suya, a pesar de que lo que hasta entonces había visto de él sí me había gustado. Es todo culpa de mi mala educación visual., qué se le va a hacer. Total, que con esto de la peli, Coraline, han reeditado la novela (oh, siii. Letras y letras impresas todas seguidas) y por fin he podido disfrutar de Gaiman sin esfuerzo. Ya. Todo esto son chorradas. Pero los ignorantiños como yo nos entendemos.
Resumiendo, que me he leído Coraline, vamos.
Como todos lo libros escritos para el público juvenil, o infantil o lo que sea, no sólo se deja leer por adultos, sino que da gusto hacerlo. Me imagino que todo el mundo sabe ya de qué va, así que me ahorro el resumen, que sólo ocupa espacio. No he visto la peli y, llamadme prejuiciosa si queréis, pero seguro que el libro es mejor. Por supuesto es ágil, entretenido, relativamente novedoso en cuanto al desarrollo de la acción y, aunque Coraline sea una niña un poco resabida, también es uno de esos libros en los que los buenos caen bien y los malos, mal. Como debe ser. Se lee rápido, o sea, que las excusas de “no tengo tiempo para leer” no valen. Y no sólo porque sea corto, claro. Es que es de esos de “bah! Otro capitulillo…”
En fin. Aquí se queda mi primera recomendación veraniega. Y si tenéis hijos, primitos, hermanitos, sobrinos o algo, antes de llevarlos al cine (si es que no lo habéis hecho ya) regaladles el libro (como hicieron conmigo jajaja). Les gustará.
¡Y lo que os ahorráis en palomitas!
02 enero, 2009
SUGERENCIAS PARA 2009
23 septiembre, 2008
D. FOSTER WALLACE
13 agosto, 2008
UN RELATO POLICÍACO (Imre Kertész) Y EL PREMIO NOBEL
Como ya sabréis al escritor húngaro Kertèsz le otorgaron el Nobel de Literatura en el año 2002. ¿Qué es lo que significa esto? ¿Dice más de su obra o de su trayectoria político-ideológica?¿Ha sido siempre así?La verdad es que cuando leí Un relato policíaco y decidí en plena agitación postliteraria
que escribiría sobre él, no se pasaron por mi cabeza de chorlito ninguna de estas tres preguntas. Fue el primer texto de Kertész que leí y, francamente, me hipnotizó. El hechizo duró apenas un par de horas (ciento cuatro páginas en la edición de Acantilado) y no se debió a exquisiteces del lenguaje, ni a la magia de la histora. Básicamente porque no es un libro de esos.
El abogado de Antonio Rojas Martens, un miembro de la policía secreta cuya ejecución está próxima, es el encargado de introducir esta crónica tan sencilla como atroz (palabras muy acertadas del protagonista) La dictadura de un supuesto país sudamericano ha llegado a su fin, y ahora toca pagar los platos rotos. Martens cuenta, como único responsable detenido que es, la verdadera historia del expediente Salinas, dos personas, padre e hijo, a quienes asesinaron años atrás él y sus dos compañeros, ahora desaparecidos. El título de la novela es, aparentemente, tan soso como su argumento. Pero no es sosedad, no… Es concisión, frialdad, dureza y crudeza. Tal vez algo más que todo eso. Algo inquietante. El verdugo no se arrepiente de lo pasado y lo cuenta como si llevara ya años muerto. Esto, unido a la relativa miga que tiene la historia, da para quedarse uno satisfecho cuando cierra el libro. Al margen, si uno quiere, de profundizar en la sordidez del alma humana. Eso para gustos.
En una escala del uno al diez, os lo recomiendo un siete largo (lo he dudado un rato) Quizás no parece mucho, pero bajo mi criterio eso es bueno. Vamos, que volvería a leerlo si no lo hubiese hecho ya…
Volviendo a las preguntillas de antes…¿Vosotros qué opináis? Fue el sábado por la noche cuando ese abismo se abrió bajo mis pies, tras una interesante y breve conversación sobre Saramago y los que con él comparten la herencia. Yo estaba blanca de ira ante las críticas vertidas, pero para gustos colores, faltaba más. Obviando este pequeño desacuerdo no supe qué pensar de lo que se me estaba diciendo, todo ello perfectamente resumido en la brillante frase “si un año de estos le dan el Nobel a Paulo Coelho, nunca más compro un libro”. Es una exageración, pero no es descabellado que se lo acaben dando (¿o pensáis que sí?) y, hecha la sentencia, me asalta la duda. Sospechaba yo que no he leído a demasiados Nobel y, para confirmarlo, me he mirado la lista. He leído a Mann, Hesse, Faulkner, Hemingway, Camus, Sartre, Boll, Bellow, García Márquez, Golding, Mahfuz, Cela, Oé, Grass, Lessing y ahora Kertész. Identifico a una docena más (de algunos de estos he leído incluso algunas páginas. Ejemplos: Steinbeck, Coetze, Kipling y Yeats. Sólo puede que lo reintente con Steibeck y Kipling) No hablaría bien de todos, si me pusiese a ello. ¿Se premia el pseudointelectualismo, la pretenciosidad y pedantería? Yo no diría tanto, sólo algunos encajan en esas características, creo. ¿Se premia la calidad literaria? Bueno, los hay que me gustan más y también otros que me gustan menos. ¿Se premia la aportación moral de las obras a la humanidad? Parece que los tiros van más un poco por ahí, ¿no creéis? A algunos de estos escritores se les supone cierta superioridad en ese ámbito por sus vivencias pasadas. En fin… ¿Adónde quiero llegar con todo esto? Para ser sincera, no lo tengo demasiado claro… pero me apetecía divagar sobre ello. ¡Es el Nobel de Literatura! ¿No echáis de menos a nadie por su calidad para contar simplemente historias? ¿Creéis que el Nobel va de otro rollo? ¿Veis factible que se lo den a Coelho dentro de unos años?
01 agosto, 2008
BILLY BATHGATE. (E. L. Doctorow).

16 julio, 2008
LA ARAÑA
Ayer por la noche mi hermano me recomendó (ojo al dato) un relato suyo. El cuento está integrado en una colección de relatos de Vicens Vives, junto con otros de Guy de Maupassant, H. G. Wells o E. A. Poe, y se titula La Araña. Como bien dice King en el prefacio de uno de sus episodios de Todo es eventual cualquier autor de historias de suspense debe escribir una sobre la habitación encantada de una posada (¿Estoy citando a King? ¡Ay, madre! Si no me hubiese preparado yo misma este té, empezaría a sospechar de mi familia…) Curiosamente me parece buena idea. Como no soy muy aficionada al género, no conozco muchos autores que lo hayan hecho, pero estoy segura que los hay. De algún sitio ha tenido que salir la idea, creo que colectiva, de que esta, como el ser enterrado prematuramente, es una situación tópica de la literatura de terror. Tópica, encantadora y muy atractiva.
El misterio queda parcialmente anulado por el mismo título, pero esto no le resta encanto al relato ni impide que su final sea perfecto.
31 mayo, 2008
LA NOCHE DEL CAZADOR

Al padre lo condenan a la horca. Tal vez le reducirían la condena si dijera al menos dónde está el botín, pero sus labios están sellados. Ni su compañero de celda, un siniestro y persuasivo predicador con las palabras Amor y Odio tatuadas en los nudillos, es capaz, pese al enorme interés que demuestra en ello, de sacarle una sola palabra. Al padre lo ajustician y un mes después el predicador, detenido por un delito menor (aunque en realidad podría acusársele también del asesinato de unas cuantas viudas si no fuera un tipo tan listo) sale a la calle libre como un gorrioncillo. Y, por supuesto, tiene en su mente un plan: encontrar ese dinero. Corre en busca de la joven viuda, Willa, una chica que se ha quedado sola, es pobre, tiene a dos niños a quienes mantener y ni se imagina remotamente dónde está lo que todos buscan, o sea, una mujer peligrosamente vulnerable. Bueno, para el predicador, en este caso, deliciosamente vulnerable. Por supuesto cae en la trampa de Harry Powell y se casan algún tiempo después. Ella piensa que es una gran oportunidad porque sus hijos necesitan a un padre y este parece un buen hombre, es encantador, inteligente y tan buena persona que está dispuesto a cuidarles. Un hombre de Dios. Sin embargo el mayor de los niños, de unos nueve años, no piensa igual. Se da cuenta en seguida de que el predicador busca el dinero. Pero nadie le cree. Piensan que todo son celos y puro cabreo. Fliparían si vieran cómo es la actitud oculta de Powell cuando se da cuenta de que él y su hermana son quienes conocen el secreto. Fliparían con la maldad que ese hombre lleva dentro y con el miedo que es capaz de infundir.
Esa es la esencia del libro. El miedo que despierta, el desasosiego que transmite. La clave para que esta novela sea una gran novela. Que uno tenga la necesidad de parar de leer para tomar aire no lo consigue cualquiera. Y sé que suena tópico, pero es verdad. Ni siquiera A sangre fría, de la que había oído que causaba un efecto semejante, me pareció tan chunga. Esta es absolutamente inquietante. E, insisto, es su punto fuerte. No le debió resultar fácil a Davis Grubb, el autor, dar en el clavo. De hecho, creo que sólo dio en el clavo con esta novela, las demás pasaron inadvertidas. Me voy a permitir insinuar sutilmente que la explicación obvia de este fenómeno, o no-fenómeno, es que el tío no fue un gran escritor. Cae continuamente en lugares comunes, es repetitivo en algunos símiles (“su pelo negro como ala de cuervo” es una frase chirriante que se puede leer bastantes veces en un tramo de la historia), la psicología de los personajes, salvo el del predicador, es bastante pobre y el texto por si mismo es un pelín mediocre. Qué fácil es rajar, ¿no? Que conste que no lo hago con mala baba. Al contrario. Intento explicar que a veces no hace falta ser buenísimo para hacer las cosas muy bien. Claro que no he leído nada más de este fulano. De hecho, dudo que haya otras novelas suyas en español pero, no hay necesidad de faltar a la verdad, no me he molestado en averiguarlo. La cosa es que La noche del cazador es una historia cuya intensidad es tan subyugante que todo lo demás es pajilla. Podría cargarme la mitad de este párrafo y decir simplemente que, como siempre, si tenéis la oportunidad de leerla lo hagáis y si no la tenéis, recordad que siempre podéis buscarla… ¡será por librerías!15 abril, 2008
BLB
Aún está en construcción. Creo que debería cambiar el contraste (desde este ordenador almenos no se ve demasiado bien, no sé si es que está mal configurado o qué... ¡Es del aulanet, una no debe fiarse! De todas formas, si tenéis algún problema de esta guisa deberíais quejaros al equipo ejecutivo (yo pienso hacerlo si compruebo que es culpa suya)
Cuestiones técnicas a parte, lo básico y fundamental es que ya está en marcha.
Y promete, ¿no?
Bueno, pues ahí a la derecha está el enlace... siguiente paso: doble click sobre él.
¡Saludos a todos!
05 abril, 2008
PALESTINA: EN LA FRANJA DE GAZA

04 marzo, 2008
La cruzada de los niños (MATADERO CINCO)
Así que ciñámonos a Matadero Cinco.
“Volví allí con un viejo camarada de la guerra, Bernard V. O’Hare, y nos hicimos amigos del taxista que nos llevó hasta el matadero donde nos habían encerrado una noche como prisioneros de guerra. Su nombre era Gerhard Müller y nos dijo que había sido prisionero de los americanos durante algún tiempo. Le preguntamos qué tal se vivía bajo el comunismo, y él respondió que al principio era terrible –pues todo el mundo tenía que trabajar muchísimo, a parte de que no había ni cobijo ni alimentos ni ropas adecuadas-, pero que ahora las cosas estaban mucho mejor. Tenía un apartamento, pequeño aunque muy agradable, y su hija recibía una educación excelente. La madre quedó calcinada en el bombardeo de Dresde. Como suena.”
El lenguaje es perfecto: sin adornos, sin pretensiones. Con ironías constantes y sutiles y con un humor negrísimo. Sólo la primera frase, “Todo esto sucedió, más o menos”, es suficiente para intuir que a Vonnegut hay que leerlo. Soy consciente de lo precipitado que es, por lo que ya sabéis, decir cierto tipo de cosas (cosas como las que estoy a punto de decir) pero ojalá hubiera más vonneguts en el mundo. Simple, directo, divertido y estremecedor… ¡Porras! Este es de esos que me hacen recordar mi adolescencia (cuando quería ser escritora) con sonrisa sarcástica. Me encanta. Me encanta disfrutar de tipos así. De libros que, cuando llegas al final, sigues manoseando un rato antes de ponerlos en un estante, a la espera de encontrar algún incauto a quién endosárselo para que se repita la experiencia. Oh, mon amie… cê't l’amour (Esto escrito de oidas, que yo de francés ni papa, así que, si alguno sabe, que no me odie para siempre)
Como aborrezco redactar argumentos, voy a copietear un poco lo que pone en la contraportada de mi edición (aunque recomiendo que leais la sinopsis de la Wikipedia) :
La historia de un superviviente de la matanza (Se refiere al bombardeo de Dresde) que, muchos años más tarde es raptado y transportado al planeta Trafalmadore es una de las muchas tramas que se entrecruzan en una obra profundamente innovadora, en la que resplandencen cegadoras metáforas de la nueva era y en la que los pasajes de ciencia ficción funcionan a la manera de los payasos de Shakespeare.
Vale, está claro que Vonnegut no lo resumiría así, ¿verdad?
La cuestión, lo verdaderamente sorprendente, es que el alter ego del autor en esta novela es abducido por unos extraterrestes que ven en cuatro dimensiones, lo que les permite tener una noción del tiempo completamente distinta de la nuestra. Así, los flashback no lo son en realidad… ¡es que el prota viaja en el tiempo! Y yo que pensaba que la ciencia ficción era para flipaos….
En fin. Creo que me estoy alargando mucho. Va a haber que ir abreviando. Haceos con uno y dejad de perder el tiempo en internet, comprabaréis que vale la pena.
06 febrero, 2008
...Y OTRA DE ARENA
Rant es la última novela de Chuck Palahniuk (el amigo de los niños). Prefiero no contar mucho de qué va, porque a mis manos llegó sin ninguna información y lo cierto es que tampoco en las capas del libro da demasiadas pistas sobre el argumento. Me parece una buena idea. Es un libro que vale la pena ir descubriendo poco a poco. Decir simplemente que es una biografía ficticia ambientada en una sociedad supuestamente futurista (no en plan androides y coches que vuelan (oooh) sino más bien con ese punto Huxley de “la humanidad se va a la mierda” (uy, lo que ha dicho)) y que el final no tiene precio. Bueno, la historia en sí no lo tiene (aunque se lo han puesto en veinte euros, nada más y nada menos) tanto por curiosa como por original. Que nadie se haga ilusiones con volver a disfrutar de momentos desagradables como en Tripas, porque no los tiene, pero que nadie se desanime, porque Palahniuk sigue derrochando exotismo a raudales. Ha escrito su novela como si se tratara de un documental construido a base de las declaraciones, entremezcladas, de los conocidos del protagonista. Este recurso, que aporta mucho ritmo, está además muy bien aprovechado por el autor para introducir sorpresas inesperadas (ya, las sorpresas es lo que tienen) Así que bueno, teniendo en cuenta que me muero por decir de qué va exactamente (porque es muy fuerte) no voy a decir nada más, que se me calienta la boca y luego la tenemos (dudo mucho que salga un libro mejor este año)
La otra novela a la que me refería al principio es todo un clásico de la literatura portuguesa del XIX: El misterio de la carretera de Sintra. La hijita de Eça de Queirós y Ramalho Ortigao. No tengo palabras para expresar lo que mola. Bueno, seamos sinceros: se me ocurren muchas, pero son pedantes y me da vergüenza hablar así. Se publicó por entregas curiosamente el mismo año en que murió el rey del género, o sea, Dumas, en un periódico llamado Diario de Noticías. Llegó allí por correo, como cartas dirigidas al director por los distintos implicados en el misterioso suceso. Por eso llegaron también a la redacción otras de personas reales que, no dándose cuenta de que se trataba de la broma de un par de incipientes escritores, intentaban aportar luz al enigma. Cuando Eça se consagró en el mundo literario llegó a calificarla de “execrable” y, hombre, fallitos tiene, pero no hay que pasarse. Que el tío la escribió con mi edad (ahí, ahí, urgando en la herida, ¿alguién me pasa la sal?) No sé, entiendo que un escritor profesional y autocrítico pudiera verla como una chorradita de sus inicios pero la lectora consagrada (ole, ole, ooole!) que aporrea el teclado no opina lo mismo. Está claro que él no se leyó El cazador de sueños (¡uf! Qué suplicio)
La trama: dos jóvenes son raptados por tres enmascarados que les llevan a una lúgubre casa, donde nada es lo que parece. Un cabello rubio de mujer, una copade agua con opio, un montón de pasta desaparecida y otro hombre que se presenta allí sin que nadie le espere. ¡Ah, claro! Y el cadaver de un extragero…
16 enero, 2008
LECTURAS LEVES

No es una primicia que, tristemente, Paul Auster no me toca la fibra. Por más que lo intente (no él, yo). Esta vez, con Leviatán, la cosa pintaba bien. El protagonista es un escritor que decide hacer un relato explicativo de la vida de un amigo suyo antes de que sus trocitos (el tipo, el amigo, muere manipulando una bomba) sean identificados y llegue a los oídos de la gente una versión errónea de los hechos, una imagen de él distorsionada y peyorativa. Hasta aquí, estupendo. Me recordaba a La verdadera vida de Sebastian Night. Un tipo decide escribir la biografía de otro para salvar su honor. No está mal. Además Auster es bueno, da a sus textos mucha agilidad e incluso engancha (cuánto es ya otra cuestión) Así que todo iba bien, como decía, a pesar de ser nuestro héroe un escritor amante del béisbol con un divorcio a sus espaldas (sorpresa, sorpresa)
Por desgracia no tardaron en torcerse las cosas. Aun siendo la historia capaz de picar la curiosidad, algo falla. La poli relaciona el caso con el escritor porque entre los fragmentos recogidos en el lugar del accidente encuentra un trocito de papel con su número de teléfono (?) Así se inicia la contrareloj (se supone que lo escribe todo en un par de semanas, a escondidas) de aclarar las cosas. En estas circunstancias, Paul Auster relata los hechos como si el protagonista fuera un psicólogo amante de su trabajo: Fulano actuó así porque se sentía asá. Por supuestó “así” es demasiado inverosímil, o lo son sus consecuencias, como para no tener que explicarlo… pero sería de agradecer un poco de sutileza al hacerlo. Su forma de psicoanalizar a todos los personajes es demasiado descarada y resulta artificial teniendo en cuenta que se trata de una persona hablando de otras personas de su entorno: su amigo, una amante, la amiga de su amante, su ex-mujer, la mujer de su amigo y, por supuesto, él mismo. ¿Realmente es creible que un ciudadano de a pié sea capaz de hacer el retrato psicológico de todo el mundo? Me molesta que haya que justificar los actos de los personajes para darles sentido, metiendo con calzador explicaciones que no deberían hacer falta para sostener una historia, especialmente cuando no se está utilizando un narrador omnisciente. Está claro que Auster tiene que comer. Que trabaja un montón y que hace betsellers y punto. Pero me da pena que sea así porque en el fondo estoy casi convencida de que podría escribir grandes libros. Desde luego tiene las aptitudes ¡a ver si se anima!

Por lo demás, ahora estoy leyendo el ya famoso Firmin, de Sam Savage. Hay una reseña de él en el blog Cuaderno de lectura , por eso supe de su existencia. Me está pareciendo interesante aunque tal vez esperaba un poco más. De lo que no cabe duda es de que se trata de una historia bastante original, fácil de leer, con guiños literarios (que siempre quedan bien, ¿no?) y por lo tanto es perfecto para épocas en las que uno no tiene mucho tiempo. Mi problema es que justo en esos momentos es cuando me entran unas ganas descomunales de leer a Dostoyevski. Por eso no quiero hablar demasiado de Firmin. Me doy cuenta de que lo estoy leyendo con bastante ansiedad y eso me causa insatisfacción (¡juas! soy una pequeña Paul Auster en potencia, pero en versión cutre...¡si más pronto hablo...!) Así que nada, pasaos por allí y, como siempre, si tenéis la oportunidad, juzgad por vosotros mismos.
12 diciembre, 2007
SANTUARIO
¿Lo pillais?
También he leído (y sigo haciéndolo) cosas guays, pero hoy voy a centrarme sólo en una de ellas. Habían sido varios, concretamente dos, mis fallidos intentos con Faulkner. Era frustrante... ¿Cómo es posible que no pudiera con él? ¿Con su obra más famosa? Sabía de antemano que los primeros capítulos de El ruido y la furia eran dificiles pero que valía la pena hacer el esfuerzo porque la novela es impresionante. Ratifico lo primero pero no estoy en condiciones de hacer lo mismo con lo segundo. Esos primeros capítulos han sido más fuertes que yo, los muy condenados. Así que tenía ahí una asignatura pendiente, una piedrecita en el zapato, una espinita en el corazón... Finalmente opté por prescindir de la novela pero no del autor. ¿Y cuál ha sido mi elegida? Santuario, la novela que le resultó editorialmente más rentable, si no me he informado mal.
Santuario es una reflexión acerca de la bajeza, la cobardía, la sumisión ante las adversidades y la corruptibilidad a las que somos capaces de sucumbir.
Un abogado se ve envuelto en un caso de asesinato y violación (una violación terriblemente mezquina, dentro de la propia mezquindad de cualquier violación) tras entrar en contacto con un grupo de contrabandistas de whisky. La creencia en la Justicia lleva a Horace Benbow a defender, ante una sociedad que desea ávidamente condenar al acusado, al inocente que ha de sentarse en el banquillo. Ese cuyo futuro más probable es ir a la horca si tiene la suerte de no ser antes linchado. Incluso tiene un aire a Matar a un ruiseñor, o yo se lo he visto, o querido ver, o lo que sea, con la diferencia abismal de que en ella se transmite un sentimiento de esperanza y en Santuario, de desilusión. Benbow adivina quién ha sido el culpable, sin embargo su cliente no quiere que se le nombre en el juicio por temor a ser inmediatemente asesinado por el verdadero responsable de los crímenes, un gángster taciturno sin el menor atisbo de escrúpulos que sigue delinquiendo tranquilamente en plena libertad. El acusado sostiene, inocentemente, que como no hay pruebas evidentes contra él, no lo condenarán.
Relativamente en la línea de mis lecturas de los últimos tiempos, por el fondo, no por el argumento, me ha parecido sobradamente interesante y creo que no tardaré mucho en leer algo más de Faulkner, probablemente Los rateros, que se llevó el Pulizter en el 62. Si alguien considera que hay alguno mejor (que no sea El ruido y la furia, claro) os agradecería que me lo dijerais, lo tendré en cuenta para mi lista navideña. Ahora que vienen las pseudovacaciones supongo que postearé con más frecuencia. Tener internet a tan pocos metros es una enorme tentación.
03 noviembre, 2007
FANTOMAS
Hace cosa de un año, mi padre descargó una peli viejísima (que le había flipado cuando la estrenaron en el cine siendo él un niño) sobre este personaje y vi un trocito para comprobar en qué estado estaba. Me hizo reir aquel coche que de pronto se transformaba en avión. No se me ocurre nada más cutre ahora mismo. Pero claro, en los sesenta las cosas eran diferentes.
La semana pasada me encontré con el libro. Una reedición relativamente nueva de Mondari. Y me lo llevé. Pensé que no estaría mal un poco de folletín (hacía mucho tiempo que no le dedicaba tiempo al género) y que además, a lo mejor a él le apetecía echarle un vistazo.
Como se podía prever, estilísticamente no es en absoluto brillante. Argumentalmente… tampoco, no nos vamos a engañar.
Pero es adictiva.
Fantomas es un psicópata y, por consiguiente, carece de escrúpulos. No recuerdo tampoco haber visto hasta ahora a ningún otro rufián de novela tan insensible. Lupin, por ejemplo, tenía su corazoncito. O Cheri-Bibi. ¡Ah, pero no Fantomas! Este tío puede ser un ladrón y un caballero o degollar salvajemente a una anciana sin miramiento alguno (sin ir más lejos, el final de la primera entrega es chunguísimo) A él se le pueden atribuir todos aquellos casos que aparentemente no tienen solución. Los policías razonables opinan que Fantomas es fruto de una oscura leyenda urbana. No así el inspector Juve y el periodista Fandor (en la novela que inicia la saga se explica de dónde sale este personaje y cuáles son sus motivaciones para creer en la existencia del famoso criminal al que sólo la imaginación del lector pone rostro) así que dirigen todos sus esfuerzos a capturarle. Sin grandes resultados, claro. Si atrapan a Fantomas se acaba la historia.
La colección consta de 32 novelas escritas por dos amigos: Marcel Allain y Pierre Souvestre*. Inicialmente se les encargó una serie de cinco novelas, pero su éxito fue tan rotundo que no tuvieron más remedio que continuar. Comenzaron en 1911. En 1913 ya las habían publicado todas. Habréis observado que el ritmo de trabajo fue impresionante. Al parecer uno escribía los capítulos pares y el otro los impares. A esa velocidad y con semejante método, no se puede exigir mucho cuidado en el estilo. Sin embargo, encontraron la fórmula para atraer al público y causaron gran sensación. He leído por ahí que incluso Apollinaire fundó la Sociedad de amigos de Fantomas. Para ir a mear y no echar gota, ¿verdad? (¡ay, por favor! ¡Qué soez, vulgar y chabacana!) ¡Se han pintado cuadros, se han rodado películas, se han hecho cómics! Cuánto debe el arte a este enigmático personaje de la noche parisina… O no. Pero lo cierto es que ha despertado el interés de sus lectores y que todavía lo sigue haciendo. Por algo será.
* En los años treinta, tras la muerte de Souvestre, Allain publicó ocho entregas más.
28 octubre, 2007
FANTOMAS

"No se le ve, se le intuye. ¡No se le oye, se lo presiente! "
(¡Adoro el folletín! La semana que viene os cuento...
Por cierto, el cuadro es de Juan Gris y se llama Fantomas (pipe et journal) No fué el único que le dedicó un poquito de su arte: también lo hicieron Magritte, Neruda y Cortázar. Como mínimo. Al parecer este personaje dió para mucho más de lo que yo pensaba... )
13 octubre, 2007
PARA TODOS LOS PÚBLICOS
Pero lo pensé sin mucho entusiasmo.
Entonces empezaron a pasar los días, las semanas y, luego, los meses. Y de pronto volvía a estar husmeando en una biblioteca, buscando algo que ni siquiera puedo recordar, en esas estanterías atiborradas de libros de todos los tamaños y contenidos.
Buscando la referencia supuesta de mi libro olvidado vi otro de color morado bastante pequeñito. Y ya no vi nada más. Me pareció tan curioso que destacara de una forma tan insólita entre sus vecinos que me abalancé sobre él como si de churrasco se tratara.
Era Yonqui.
Esta novela tiene un estilo formal mucho más convencional que el resto de la mayoría de su obra. Lo dice bien clarito la Wikipedia. También dice que Burroughs consideraba al lenguaje (a su estructura más bien) la principal causa de la alienación humana (como mínimo es curioso) y por eso a partir de los años sesenta comenzó a experimentar con él. De ahí El almuerzo desnudo (menciono esta otra vez, porque es la única que conozco)
En efecto, Yonqui está escrita como la más cotidiana de las novelas. Lo cual me ha resultado muy grato, he de decir. Una muestra de ello:
“Esta es la pregunta que se plantea con más frecuencia: ¿qué hace que alguien se convierta en drogadicto?
La respuesta es que, normalmente, nadie se propone convertirse en drogadicto. Nadie se despierta una mañana y decide serlo.
(…)Uno se hace adicto a los narcóticos porque carece de motivaciones fuertes que lo lleven en cualquier otra dirección. La droga llena un vacío. Yo empecé por pura curiosidad. Luego empecé a pincharme cada vez que me apetecía. Terminé colgado. La mayor parte de los drogadictos con los que he hablado tuvieron una experiencia semejante. No empezaron a consumir drogas por ninguna razón en concreto. Quien nunca haya sido adicto no puede hacerse la idea de lo que significa necesitar droga con la tremenda intensidad de quién está enganchado. Nadie decide convertirse en yonqui. Una mañana se levanta sintiéndose muy mal y se da cuenta de que lo es.
Jamás he lamentado mi experiencia con las drogas.
(…)He aprendido la ecuación de la droga. La droga no es, como el alcohol o la hierba, un medio para incrementar el disfrute de la vida. La droga no proporciona alegría ni bienestar. Es una manera de vivir”

Sin duda es muy ilustrativo.
La novela no es una apología de las drogas (en América sí se lo tomaron un poco así en su día) sino que cuenta de forma muy inteligente y objetiva, a pesar de tener tintes autobiográficos, una experiencia “diferente” de forma que los que no la llevamos en nuestro “Haber” podamos acercarnos a ella con una mirada nueva. No he dicho benevolente. He dicho nueva. Que conste.
Así que ya está. Otra recomendación para el saco.
Nota para alérgicos a los libros y vagos en general: Este le está gustando hasta a mi hermano, que no leía ni a tiros…Animaos.